Los Pilares de Gestión constituyen herramientas concretas para implementar un enfoque de Gestión Integrada de Operaciones (GIO). 

Por Aurys Consulting

Ya no basta con planificar y controlar en forma agregada. Tampoco basta con maximizar el rendimiento agregado del sistema a través de los resultados individuales de cada una de las partes. Hoy la mayor complejidad obliga a aplicar metodologías innovadoras para la gestión operacional de los procesos productivos. Cinco pilares de gestión constituyen las herramientas concretas para implementar un enfoque de Gestión Integrada de Operaciones (GIO).

Pilar 1: Sala de Control Integrada de Operaciones (SCIO)

Los fundamentos teóricos que justifican la existencia de un centro integrado de comando plantean que mientras mayor sea la visibilidad sobre el flujo productivo de todos los actores del sistema, mayores opciones para disminuir la variabilidad de los procesos, mejorar la continuidad operacional, aumentar el rendimiento global del sistema productivo, en un marco de gestión sustentable del negocio minero.

La SCIO es el centro de la inteligencia de producción. Su misión es coordinar y sincronizar el avance del flujo de mineral en la cadena productiva, velando por mantener la continuidad operacional y lograr el rendimiento esperado del sistema. Mantiene visión sobre los planes de producción y sobre todas las tareas de mantenimiento y servicios de apoyo previstos. Para ello, actúa como un sistema integrado de gestión de la variabilidad y programación colaborativa en tiempo real. Las decisiones que emanan desde esta instancia se realizan con una visión integral sobre el estado del flujo del mineral en la cadena productiva, y apuntan a maximizar los resultados de negocio, más que a la eficiencia individual de cada proceso unitario. Son, por tanto, superiores y vinculantes hacia las distintas unidades de producción.

Tres procesos centrales de gestión se realizan en esta sala:

•Programación de Operaciones: elaboración y actualización del Programa Integrado de Operaciones.

Operación: toma de decisiones aplicada al proceso y tele-operación de activos productivos.

•Monitoreo y Control de Operaciones: seguimiento de los flujos productivos y de las condiciones de operación de los activos, estructuradas en tres niveles, operativo, táctico y estratégico.

Operativo: seguimiento en tiempo real de todas las variables y condiciones operacionales relevantes para cumplir las promesas productivas:

  • Parámetros y flujos de producción por procesos unitarios,
  • estado y condiciones de operación de los activos principales de producción, de la infraestructura productiva, de sistemas de acopio intermedio de mineral,
  • características y condiciones de mineral en la cadena productiva (leyes, granulometría, humedad, etc.),
  • monitoreo en tiempo real de las condiciones de operación de los sistemas de apoyo a la producción (aguas, energía, acopio de combustibles, reactivos, sistemas de seguridad y emergencia),
  • operación remota de equipos e instalaciones productivas, según análisis técnico, económico y de seguridad.

Táctico: elaboración de indicadores agregados de producción, construidos a partir de la lectura de las variables anteriormente citadas. Agrupa también un conjunto de procesos unitarios que, según las características de la configuración productiva, se comportan como sistemas en línea de producción. Se enfoca en actividades tales como:

  • Análisis de riegos de producir discontinuidades operacionales,
  • seguimiento de desviaciones y proyección del cumplimiento esperado de Programas Operativos de Trabajo y del Plan de Producción de Corto Plazo
  • análisis de disponibilidad y utilización de activos productivos,
  • análisis de la recuperación.

 

Estratégico: concentra una mayor agregación temporal de los indicadores clave de producción, y el control sobre los costos agregados y sustentabilidad de la producción.

El funcionamiento de la SCIO está soportado por una serie de Elementos Habilitadores:

•Tecnología: organización de todos los datos y parámetros de producción en plataformas integradas de hardware, software y sistemas de comunicación. Cuatro niveles destacan en la organización de las tecnologías de apoyo: Sistemas ERP, Sistemas de Inteligencia de Negocio, Sistemas de Control de Procesos y Sensores y Activadores de primer nivel operativo.

•Organización: definición de la Estructura Organizacional, responsabilidades, dotaciones y perfiles de cargos internos de la SCIO, así como su inserción en la organización de la empresa.

•Infraestructura: lay out y dimensionamiento de los espacios, equipamiento, oficinas y, en general, diseño técnico estructural.

Pilar 2: Programa Integrado de Operaciones (PIO)

El PIO es un despliegue operativo que surge desde la planificación de corto plazo. Contiene los elementos e información necesaria para que los equipos de operación, mantenimiento y la logística de abastecimiento, posean visibilidad sobre las actividades que deben ser realizadas en un horizonte semanal, diario y por turno de trabajo. El PIO persigue objetivos:

•lograr mayor coordinación entre procesos,
•mejorar la continuidad operacional de las unidades productivas,
•minimizar las interferencias entre las actividades de los distintos procesos unitarios,
•mejorar la productividad del sistema productivo en su conjunto,
•reducir tiempos muertos (esperas/interferencias operacionales),
•facilitar la visualización de tareas para su mejor control.

El desafío es lograr una visión representativa e integral de todos los aspectos que pueden interferir en la producción y en la sustentabilidad de la misma. Para ello, el PIO considera programar:
•el conjunto de procesos unitarios que forman parte de la cadena principal de transformación y que actúan como una línea integrada de producción,
•el conjunto de actividades a ejecutar en dichos procesos,
•las interacciones y coordinaciones necesarias para concatenar estas actividades, minimizando interferencias y discontinuidades operacionales,
•el conjunto de recursos productivos que deben estar disponibles para ejecutar dichas actividades (equipos, insumos, servicios y suministros requeridos),
•las dotaciones requeridas,
•el conjunto de variable e indicadores a monitorear y controlar para mantener el sistema bajo control y maximizar la continuidad y los resultados de producción de esta unidad productiva.

La función objetivo de maximización del valor del negocio, sujeta a un conjunto de restricciones asociadas a la sustentabilidad del negocio (seguridad de las personas, parámetros de operación de activos, planes de mantenimiento y servicios previstos, restricciones ambientales, etc.) apalanca la definición del programa a cada unidad de producción.

El PIO organiza la información en tres bloques:
•Bloque 1: Áreas de trabajo que componen la unidad productiva programada.
•Bloque 2: Actividades a ejecutar y recursos a considerar.
•Bloque 3: Visualización de las actividades en el horizonte de programación.

A partir de la optimización realizada para su elaboración, el programa define los indicadores clave resultantes de la programación. Éstos constituyen la base de comparación del monitoreo táctico especificado en la Sala de Control Integrada. Se clasifican en tres ámbitos:
•Resumen de trabajos prioritarios: hitos de cumplimiento del programa y por lo tanto, de las metas productivas.
•Indicadores de equipos de producción: agrupa indicadores generales de estado y utilización de los activos.
•Indicadores de tratamiento y calidad del mineral procesado: datos del mineral tratado en las áreas productivas programadas.

Pilar 3: Sistema de Apoyo a la Toma de Decisiones (SATDD)

La implementación del enfoque de GIO proporciona una plataforma que permite desarrollar sistemas de información que soportan la inteligencia de producción. Éstos consolidan en tiempo real las variables del proceso, y proporcionan las condiciones de base para generar información de gestión para toda la organización. Favorecen la capacidad de predicción y/o anticipación a la ocurrencia de Eventos No Programados (ENP), y con el tiempo generan una base de conocimiento que sirve como marco de referencia para sistematizar la toma de decisiones. La integración de las bases de información faculta el análisis de las causas que determinan la ocurrencia de estos ENP, que alteran el comportamiento esperado del sistema productivo.

El SATDD es un conjunto de herramientas y reglas de operación que proporcionan alternativas de decisión y acciones que deben ser ejecutadas al producirse una perturbación (ENP) que no haya sido prevista en el PIO expuesto en precedencia.

Ante la ocurrencia de un ENP existen distintas decisiones posibles, cada una con distintos impactos potenciales. La lógica del SATDD es generar una rápida evaluación cualitativa y cuantitativa de los efectos de estas alternativas para elegir la que mitiga o anula de mejor modo el impacto potencial del ENP.

El desarrollo de este sistema constituye un primer paso hacia la definición de reglas de operación que sean conocidas y aplicadas uniformemente en la organización. Es también un punto de partida para el desarrollo de Sistemas Expertos que, basados en la interpretación de la base de conocimiento acumulado, entrega las mejores alternativas de acción para maximizar la agregación de valor para el negocio.

El próximo capítulo de esta serie desarrollará los dos pilares restantes del enfoque de GIO.

 

Para ver versión publicada, haga click en el siguiente link: http://bit.ly/1euHYiG

Para descargar PDF: Definiendo los pilares clave_aurys_oct 2011