“Crecer sosteniblemente es estratégico”. Esa parece ser la nueva consigna de los ejecutivos chilenos. No solo basta con declararla, sino que también se debe aplicar y llevar a la gestión. Aquí es donde se centró la última etapa del estudio ”Desempeño sostenible de las empresas chilenas: gestionando la sostenibilidad más allá de la estrategia”, conducido por Aurys Consulting y “Poder&Negocios” durante este año y que culminó con una encuesta a un centenar de ejecutivos chilenos que dieron pie a reveladoras conclusiones.

El principal hallazgo de la encuesta con que culminó este estudio fue justamente constatar esta brecha: la aplicación real de prácticas para medir y gestionar el desempeño sostenible en las empresas chilenas.

Los ejecutivos encuestados identifican la sostenibilidad como un elemento clave de la estrategia de sus compañías, reconocen sus beneficios, pero asumen también que aún queda mucho camino por recorrer para lograr una gestión sostenible de los negocios.

Aplicando una metodología desarrollada por Aurys Consulting para este estudio, fueron encuestados más de 100 ejecutivos chilenos de diversas empresas y niveles jerárquicos respecto a cómo se posiciona la sostenibilidad en el marco estratégico de sus organizaciones, qué se entiende por Desempeño Sostenible, cuán importante es para ellos la existencia de prácticas de gestión de la sostenibilidad y cuán sistemáticamente las aplican.

Una vez analizados los resultados finales de este estudio, se extrajeron sus principales hallazgos, los que se exponen a continuación:

Sostenibilidad como pilar estratégico

La necesidad de colocar la sostenibilidad del negocio al centro de la estrategia surge como respuesta ante el aumento de las expectativas sociales, exigencias ambientales y demandas  laborales, así como ante la necesidad de captura y retención de talentos y aumento en la competencia por recursos críticos, entre otros. El consenso sobre estos puntos indica que las empresas no pueden “crecer a cualquier costo”, sin considerar sus impactos y las exigencias de sus grupos de interés.

 

 

 

Según el estudio, la sostenibilidad del negocio se posiciona dentro de las prioridades estratégicas: un 46% de los encuestados la posiciona entre los tres principales desafíos de sus empresas para los próximos cinco años. Según la percepción de los ejecutivos, el nuevo escenario podría resumirse en “crecer sosteniblemente, innovar y desarrollar a las personas”.

Desempeño sostenible: más allá del retorno financiero

Cuando se indaga en cómo se entiende el concepto de Desempeño Sostenible de las organizaciones, destaca una visión que va más allá del resultado económico o financiero de una empresa. Los principales elementos que según los ejecutivos debieran formar parte de este concepto apuntan a variables relacionadas con la forma en que las empresas se comportan y se relacionan con sus diversos grupos de interés:

  • Relaciones empresariales responsables con proveedores y colaboradores, clientes y competidores.
  • Comportamiento organizacional ético y alineado con los valores de la empresa.
  • Prácticas laborales justas, salud, seguridad y bienestar de los trabajadores.
  • Enfoque de gestión orientado hacia resultados de largo plazo.

Es destacable que dentro de los principales elementos priorizados por los ejecutivos consultados para describir el Desempeño Sostenible de una empresa, la Protección del Medio Ambiente no aparece en los primeros lugares, lo cual confirma que éste en un elemento higiénico que, si bien forma parte del discurso tradicional de Sostenibilidad, hoy es un must.

 

Prácticas para la gestión de la sostenibilidad: ¿cuánto se aplica realmente?

En consecuencia con la relevancia estratégica que los ejecutivos le otorgan a la sostenibilidad del negocio, más del 85% de los encuestados asigna un mediano o alto nivel de importancia a la aplicación de prácticas y herramientas específicas para alcanzar un desempeño sostenible. En este marco, los ejecutivos perciben que las prácticas más  relevantes a implementar en las empresas deben estar en la línea de fortalecer el vínculo entre estas y sus grupos de interés. En este sentido, la evidencia levantada muestra que las empresas ya están enfocándose en acciones ligadas a establecer condiciones y trato equitativo con proveedores, desarrollo de alianzas con distribuidores y representantes de consumidores y la aplicación de prácticas laborales justas y transparentes.

No obstante, a través de este estudio se advierte que estas prácticas aún no se están aplicando sistemáticamente, destacando aquellas que no solo permiten mejorar el desempeño sostenible, sino también generar las condiciones para su gestión sistemática, tales como:

  • 72% de las empresas no integran las variables de desempeño ambiental, social y económicas en los resultados de las compañías.
  • 48% de las empresas no aplican sistemas de evaluación de desempeño e incentivos relacionados a metas de sostenibilidad.
  • 47% de las empresas no cuentan con herramientas para monitorear el impacto social que generan sus actividades.
  • 72% de las empresas no monitorea sistemáticamente las relaciones con los grupos de interés a través de indicadores y herramientas concretas.

Gestión de la sostenibilidad: beneficios concretos

La sostenibilidad es reconocida como un elemento primario y fundamental para lograr los objetivos del negocio. Tanto la definición de una estrategia sostenible como la incorporación de nuevas y mejores prácticas de gestión permiten a las empresas capitalizar los beneficios de una gestión sostenible de su negocio. Según los ejecutivos encuestados, entre estos beneficios destacan: una imagen de marca más positiva, el aumento de las ventajas competitivas, el fortalecimiento de las relaciones con los grupos de interés y mejores y más innovadores modelos de gestión.

Los beneficios priorizados por los ejecutivos para una gestión sostenible tienen directa relación con los resultados económicos de las empresas. Generan las principales condiciones habilitadoras y vínculos que sustentan la maximización de los beneficios y retornos económicos en el largo plazo.

Se confirma entonces la hipótesis de que las definiciones estratégicas por sí solas no son suficientes, deben reflejarse en la actuación real de la empresa en todas sus dimensiones, asegurando la coherencia entre la declaración y la acción, fomentando el diálogo y el entendimiento con todos los grupos de interés y midiendo de manera sistemática el desempeño sostenible de las compañías.

 

Para descargar PDF: Negocio Sostenible-Lo que se dice vs lo que se hace_Aurys_noviembre 2012