Ésta no es una crónica de ciencia ficción sobre máquinas espaciales que perforan asteroides de hierro. Al contrario, con los pies en la tierra, analiza las certezas e incertidumbres de la industria de aquí hacia 2040, en boca de actores de hoy.

Con motivo de los 30 años de la revista, MINERÍA CHILENA quiso debatir sobre las futuras tres décadas de la industria. Para ello, convocó a sus oficinas a siete representantes de la minería, los cuales aportarían opiniones y perspectivas desde sus respectivas áreas de especialización.

Por más de dos horas un grupo de expertos entregó sus opiniones y perspectivas sobre una industria que se enfrentará a diversas complejidades de planificación, gestión, comercialización, tecnología y otras cuantas complejidades en la relación con el Estado, el ciudadano, el operador minero y el medio ambiente. Aunque la certeza sobre la evolución de la industria no fue cuestionada, lo que preocupa a los especialistas es la incertidumbre sobre las características de esa evolución y la capacidad de adaptación de las compañías y tecnologías mineras del futuro.

Los asistentes a este evento son:

  • Juan Enrique Morales, vicepresidente corporativo de Desarrollo y Sustentabilidad de Codelco.
  • Nelson Pizarro, vicepresidente y gerente general de Lumina Copper Chile.
  • Ricardo Badilla, gerente general de BioSigma.
  • Jorge Menacho, gerente técnico de De Re Metallica Ingeniería, doctor en Ingeniería Metalúrgica y experto en hidrometalurgia.
  • Juan Ignacio Guzmán, doctor en Economía de Minerales y académico de la Universidad de Los Andes.
  • Emilio De Giacomo y Alexis Mandiola, directores y consultores senior de Aurys S.A., expertos en innovación y gestión de negocios.

Como contrapartes, cuatro representantes del Grupo Editorial Editec: Roly Solís (gerente general de Editec y subdirector de MINERÍA CHILENA), Nelson Torres (gerente de operaciones), Pablo Bravo (editor de MINERÍA CHILENA), y Rodrigo López (periodista encargado de esta crónica).

Un diagnóstico previo

En la pantalla se proyecta un video sobre aviones sobrevolando el desierto para explorar minerales y camiones automatizados operando en los bancos de una mina a cielo abierto. En ella se proyecta una visión sobre el futuro de la exploración minera y del transporte de minerales. El video –obra de Codelco– es el dispositivo utilizado para estimular la conversación.

Nelson Pizarro: “Esta visión apunta a la dirección correcta, pero faltan muchos años para tener una minería tan robotizada como la que vimos”, afirma. “Veo tres o cuatro áreas de desafío de la minería del futuro. Está claro que los procesos y procedimientos que usamos hoy serán cada día más ineptos para transformar estos recursos geológicos en reservas mineras”, señala en primer lugar.

Como segundo punto, dice que “habrá claramente un cambio que tiene relación con la calidad de vida de la gente. Avanzamos a pasos agigantados a atacar la penuria de la actividad minera… eso significa gente diferente de lo que tradicionalmente correspondía al operador minero”.

“El tercer ámbito de revolución es el ciudadano –dice– y esto corresponde a una evolución del mundo. Hoy lo que se busca es abrir paso a los stakeholders a opinar y hacer valer sus derechos. Y aparece la RSE como un discurso levantado por profesionales alejados de la ingeniería. Ahora hay una evolución positiva a entender que la RSE es un modelo de negocios, es una manera en que se tienen que gestionar las industrias”.

También el planteamiento de Pizarro aborda los costos futuros de la energía eléctrica o los cambios de “paradigmas” en el management minero. Después vuelve a lo técnico. “El estado de la gente actual no permite inundar enormes áreas con relaves. Tenemos que reducir el footprint, y eso simplemente va asociado a la cantidad de sólidos con que hay que depositar estas cosas. O sea, raya para la suma…”.

Cambio de paradigma

Las palabras “innovación” y “paradigmas” están presentes en el discurso de todos los especialistas. Emilio De Giacomo remarca el concepto desde el principio. “Me gustaría rescatar un punto, sobre el desafío de las empresas con ciertos paradigmas. Estamos revelando que las cosas deberían hacerse de una manera distinta, porque si lo hacemos igual seguiremos obteniendo exactamente los mismos resultados que hasta ahora y no seremos sustentables a futuro. ¿Qué tenemos que hacer para vencer esos paradigmas que nos hacen hacer minería de la misma manera, poder desarrollar y experimentar sistemáticamente nuevas tecnologías, habilitar la colaboración conjunta, trabajar en red para prospectar estas tecnologías? ¿Cómo generamos espacios que permitan una mayor incorporación de los desarrollos tecnológicos en las operaciones mineras?”, se pregunta.

“¿Hay voluntad por romper paradigmas?”, le consulta el editor de MINERÍA CHILENA. “Poca”, contesta. “La verdad es que hay voluntades personales… pero es difícil avanzar sin voluntades colectivas. Hay muchas personas que tienen la voluntad, el problema es que son personas únicas y muchas veces aisladas. Son muy pocos los grupos o asociaciones con visión común y voluntad de cambio”.

Mandiola agrega que “una parte de los desafíos del futuro tiene que ver con las necesidades de transformación de la gestión: cómo se incorporan y se asimilan en las organizaciones determinadas prácticas operacionales alineadas con las variables claves de agregación de valor para el negocio minero de largo plazo, cómo se alinean coherentemente los distintos sistemas de gestión que operan en las organizaciones: desarrollo humano, gestión de operaciones, modelo de negocios, estrategia y control de gestión, negocios con terceros, análisis de desempeño… hay un desafío de gestión para lograr coherencia entre las funciones de cada sistema”.

Un poco más allá va el planteamiento de Ricardo Badilla, quien llama la atención sobre las “varas” que le serán impuestas a la industria a partir de eventos como la Cumbre de Copenhague. “Es dramática la falta de debate y conocimiento de estas materias que son esenciales para la vida en la Tierra. Lo que hemos hecho en el pasado nos sirvió… pero nos falta ver hacia delante, porque lo del pasado ya no nos sirve. Las sociedades van a ir presionando a los políticos a tomar medidas, y lo primero que van a hacer es poner impuestos. Y eso es un eje central de la minería de los próximos treinta años: cómo enfrentar la sustentabilidad del negocio. Nuestras varas serán muy altas”, comenta el gerente de BioSigma.

Por su parte, Juan Enrique Morales señala: “Creo que el concepto de sustentabilidad compartido en esta mesa, en la perspectiva de pensar en las generaciones de los próximos 30 años no es suficiente. El concepto de sustentabilidad que debemos tener hoy es preocuparnos también de que el uso del metal sea más eficiente hasta el producto final. Deberíamos preocuparnos por la eficiencia en el consumo, porque ese consumo puede ponernos en riesgo”.

– ¿No cree que eso excede la responsabilidad de la industria?, pregunta Roly Solís.

“Hace diez o quince años atrás me daban esos argumentos… “eso que lo haga el alcalde de Diego de Almagro”, “que lo haga el ministro de Hacienda”, “ese tema del arsénico no es problema mío”… Cuidado con esos argumentos. Por eso que estamos en la perspectiva de los 30 años. En términos provocativos digo que en el concepto de sustentabilidad, con todos los desafíos aún no resueltos, las empresas deben ir preocupándose del ciclo completo, del uso del metal desde la cuna hasta la tumba, más allá del tema ambiental, que es un asunto que lo tienen asumido”, responde Morales.

– ¿Debiéramos, entonces, decir que la industria en treinta años tendrá muchas más preocupaciones que antes?, replica el gerente de Editec.

“Por ahí vamos –responde Juan Enrique Morales–. La minería es mucho más compleja, es urgente incorporar capacidades de otras disciplinas porque para este tipo de estrategias y desafíos, la industria se rige con la lógica del commodity del siglo pasado, y que creo que por el tipo de desafío actual, eso no es suficiente”.

Planificación y reciclo

Juan Ignacio Guzmán aborda el problema de los paradigmas desde otro punto de vista, uno al cual le ha dedicado años de investigación: la economía de minerales, y en particular, la planificación minera: “Todos los que crean tener la bolita de cristal, creo que están mal. Lo único que les puedo garantizar es que no se puede predecir el precio futuro del cobre”, sentencia.

El académico llama la atención sobre las características de la planificación minera actual, la que según él tiene serios problemas de ejecución que deben resolverse. “Los métodos de planificación minera no incorporan riesgo e incertidumbre en el precio”.

Añade que “las empresas mineras evalúan sus proyectos mineros asumiendo que el precio va a tener un valor determinado en el futuro, que puede ser un vector de precios. Ese vector lo toman los planificadores mineros, lo llevan a los modelos y optimizan la mina todo lo que pueden a ese precio. El problema es que ese vector tiene probabilidad cero de ocurrir”, señala.

Guzmán añade que “he tenido la suerte de revisar la experiencia de algunas empresas mineras y me he dado cuenta de que existe una desconexión muy importante entre los que pronostican los precios en la empresa minera y los que hacen la planificación minero-metalúrgica”. En este sentido, sugiere el uso de planificaciones “robustas”, que consideren el mejor rango de precios en lugar de un vector de precios.

Asimismo, y citando a “uno de los grandes economistas de minerales del siglo XX”, Guzmán relata la siguiente anécdota: “Recuerdo que me llegó un paper de Marian Radetzki, que en los ’80 decía que el reciclaje iba a sobrepasar a la producción primaria de cobre. Hace tres años coincidimos en un evento donde conversamos y le pregunté… ‘Bueno, no pasó nada’, me dijo”. Y agrega: “El reciclaje ha perdido participación porque la minería lo ha hecho muy bien en los últimos treinta años”.

Una de las preocupaciones de este académico es que la producción de metales –y en especial de cobre– está yendo mayoritariamente a los países desarrollados, lo que abre importantes perspectivas a estos países para abrirse al reciclaje y evitar, de esta manera, el aumento del precio del cobre producido en mina. “Si se logra descubrir una forma de reciclar eficientemente, la producción se va a ir a los países desarrollados, donde se acumula mucho del stock del cobre producido, y no hacia los países en vías de desarrollo o Chile, donde hay un bajo consumo histórico de cobre reciclado”, comenta y agrega que, de hecho, Nueva York es considerado el mayor “yacimiento” de cobre para reciclar en el mundo.

Juan Enrique Morales rescata las palabras del especialista. “El negocio del reciclaje deberíamos tomarlo como ingrediente bajo esta mirada anticipatoria de los desafíos futuros”, dice.

Jorge Menacho, en tanto, apunta que “hoy sabemos que un tercio del consumo de cobre del mundo es cobre reciclado, no es producido en mina. En la medida que pongamos más cobre en el mercado, el reciclo tendrá relevancia mayor. Por eso, en el largo plazo inevitablemente la mayor competencia estará en el reciclo de cobre”.

Cambios tecnológicos

Menacho también se refiere a avances técnicos, sobre “el futuro de las concentradoras” y las “tecnologías de quiebre”. Y afirma que “muchas de las soluciones potentes vienen de la tecnología. Pero tengo la sensación de que en los últimos 20 años no hemos avanzado a la velocidad que demanda el problema”. Agrega que “se dice más de lo que se hace, hay muchas cosas nuevas en el tapete, muchas en fases de desarrollo, ese carril ha ido muy lento desde la necesidad industrial a la necesidad del negocio. Podemos afirmar que los esfuerzos realizados a la fecha en actividades de innovación tecnológica han sido insuficientes. Tenemos que hacer algo distinto, que lleve a centrar los esfuerzos presentes y futuros en los temas tecnológicos estratégicos de la industria del cobre”.

Nelson Pizarro añade que “los expertos dicen que de aquí a 2020 habrá 8 millones de toneladas de cobre deficitario… y tienen que satisfacerse con leyes de cabeza bajo 0,5%”.

En tanto, Juan Ignacio Guzmán complementa que “el desafío de la humanidad es esos billones de personas, a quienes les queda mucho camino por delante para desarrollarse. Por lo tanto, la demanda futura deberá ser bastante importante”.

Para Jorge Menacho esto no es un inconveniente: “No me asusta el problema de las leyes bajas, porque en la medida que la oferta/demanda lo exija, el cobre tendrá otro valor de mercado. Explotaremos yacimientos con 0,2% de cobre y va a valer lo que tiene que valer”.

Juan Enrique Morales, a su vez, reflexiona: “Creo que las empresas vamos caminando, pero a un ritmo que podría ser más rápido. Ahí está el concepto de la minería remota”. También se refiere a “que si nos va bien con la minería subterránea con el preacondicionamiento, con chancadores dentro de la mina, con un flujo continuo a la concentradora, esos equipos pueden operados remotamente, gestionados a distancia. Pero no a un par de kilómetros, sino que miles de kilómetros”, complementa.

“Codelco está haciendo un gran aporte con estas tecnologías”, acota Menacho, “sin embargo, eso es hacer mejor las mismas cosas que estamos haciendo hoy en día. El breakthrough duro va en el cambio de las tecnologías mismas, más que en cómo las manejamos. Asimismo, cuando se habla de la planificación minera y se indica las ventajas de realizar una planificación estocástica, estamos aplicando conceptos de estadística, con una nueva arista, que puede mejorar los resultados…del mismo proceso productivo. Si queremos hacer un cambio de fondo, tenemos que cambiar las tecnologías duras de proceso”.

 

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Para descargar PDF: Así será la minería del futuro_aurys